#notafraid

Solidaridad, sinceridad, safety check

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¿Por qué Facebook activa Safety Check ante unas tragedias y no ante otras? ¿Por qué somos París pero no Beirut? ¿Por qué los medios dan difusión a fakes sin comprobar su veracidad?

Indignante.

¿Y por qué le pedimos a Facebook que se interese por todas las tragedias cuando nosotros no lo hacemos? ¿París (o Madrid) nos duele más que Beirut? ¿Por qué llenamos las redes de fakes, empleamos mal los hashtags y corremos a dar esa explicación simple, brillante, irrebatible de 140 caracteres que a nadie nunca antes se le había ocurrido?

Es indignante. Y humano.

Denunciar injusticias es siempre necesario. Hasta agradecido, especialmente cuando las injusticias las están cometiendo los demás.

El problema está en definir quiénes son “los demás” y cuál es nuestra responsabilidad en que solo se escuchen ciertas voces. Es fácil culpar a Facebook o a Twitter, pero conviene recordar que (logaritmos aparte) cada usuario es el gatekeeper de su feed. Para decirlo claramente: si tus amigos solo hablan de París, y a ti te gustaría que también hablaran de Mumbai, siempre puedes buscarte nuevos amigos.

¿Son de verdad tan culpables las redes?

¿Por qué nos fijamos en la “injusticia” de que se simpatice con unos y no con otros en vez de valorar algo mucho más obvio? Ahora tenemos muchas más herramientas para extender nuestra empatía. Luego, habrá quien vea el vaso medio vacío (esas herramientas nos acercan más a unos, nos alejan más de otros) o medio lleno (por si algún lector de este blog está ya cansado de tantas referencias a Pinker, ahí va una distinta). Las dos son opiniones respetables, pero una cuenta con un respaldo material, además de emocional.

Las redes: el nuevo enemigo

La acusación contra las redes no es nueva; se dijo lo mismo de los móviles, de las televisiones, de las radios (y posiblemente, de los pergaminos): todos nos iban a aislar. Sus introductores, sin embargo, siempre lo tuvieron claro. Como leemos en The Next WebArgumentos parecidos se presentaron en los años veinte, con la introducción de la radio; un punto que sus aficionados destacaron es la capacidad del medio para ayudar a aliviar desastres, algo que fue especialmente apreciado en los Estados Unidos, con su infraestructura descentralizada”.

Pero volvamos a la pregunta: ¿servir de ayuda a alguien se convierte en un acto poco ético si no ayudas a todo el mundo, en toda ocasión?

Bobby Ghosh firma “It´s not hypocritical to care more about Paris than Beirut”, un texto valiente sobre el tema.

No es solo Facebook quien se ha encontrado acusada de doble moral… Muchos creen que una parte más amplia del mundo (y no solo los políticos o los medios) valoran las vidas musulmanas menos que otras. Una muestra de esto, se ha sugerido, es que millones pusieron variaciones de la tricolor francesa en sus avatares en redes sociales, mientras que el cedro de la bandera libanesa no se ha visto en ningún sitio. Si esa es la medida, es indiscutible que al mundo le importa más París que Beirut”.

¿Por qué? ¿Porque los atentados en París son menos frecuentes que en Beirut?  “No basta con argumentar que la Ciudad de la Luz ha recibido más atención internacional y simpatía porque los ataques eran raros e inesperados, mientras que en Beirut es un lugar en el que ese tipo de violencia es la norma. De hecho, Beirut ha estado relativamente en calma durante los dos últimos años”.

Muchos torcerán el gesto, pero tampoco parece una cuestión de racismo: “No es por la raza. Incluso muchos árabes han sido criticados por expresar más empatía con los franceses que con los libaneses”.

Una  cuestión de sinceridad

Continuemos con Bobby: “El mundo se preocupa desproporcionadamente por París porque… depende de quién seas. Si eres europeo, es bastante obvio. Si eres estadounidense, puede que estés influido por afinidad cultural, o por el hecho de que Francia es el aliado más antiguo de tu país (esto también podría explicar porque la respuesta americana a París ha sido mayor que, digamos, la reacción a los atentados de 2004 en Madrid)… Si eres japonés o chino, puede que hayas estado en París o que sueñes con ir allí algún día… Y si vienes del mundo árabe, en gran parte del cual el francés fue una vez el segundo idioma por norma, París puede parecerte un segundo hogar”.

Es la misma razón por la que lees más tweets de París que de Beirut: es tu círculo de afinidad.

Para quienes estén pensando que todo esto son excusas de occidental, una aclaración sobre el autor de estas citas: “Dejadme mostrar mis propias emociones… Me preocupo por Beirut, no solo porque sea un periodista que cubre el Oriente Medio, sino también porque tengo amigos allí. De todas formas, me preocupo más por París que por Beirut, porque he estado en París y amo la ciudad. Las bombas de 2004 en Madrid me afectaron más que los últimos ataques de París, porque he visitado la capital de España muchas más veces y la amo más. Los ataques de Londres en 2005 me afectaron aún más, porque viví en esa ciudad dos años. Y más que todos estos, me preocupo más por los atentados en Bagdad (incluso aunque sean muy frecuentes) porque he vivido en Iraq cinco años y tengo muchos, muchos amigos allí. Esto no me convierte en hipócrita. Me convierte en humano”.

Chapeau.

Mostrar empatía por alguien, aunque no sea por todos, siempre será mejor que no sentir ninguna. Y desde luego, mucho mejor que mostrar miedo #NotAfraid